
No me gusta despedirme así del curso que ya acaba, pero no me queda más remedio. Supongo que todo va en consonancia, y como este curso ha tenido cosas muy negativas, no podía ser que no concluyera con una lectura pésima. Así que, aquí me tenéis, haciendo lo que nunca más me gustaría volver a repetir: una no-recomendación.

Por favor, no leáis El juego del ángel de Carlos Ruiz Zafón. Sé que muchos lo habrán comprado, o se lo habrán regalado, o querrá sacarlo de la biblioteca, pero os desaconsejo con rotundidad su lectura. Y no por un motivo, sino por muchos. En primer lugar está mal escrito, carece de ritmo narrativo, es confuso, la historia no avanza y, al contrario de lo que en toda novela tendría que ocurrir, la confusión va a más en vez de a menos. Además, los acontecimientos no sólo son poco imaginativos y manidos, sino que resultaban increíbles en el propio contexto de la historia. En definitiva, es un fiasco total. Pero en segundo lugar, os recomiendo que no la leáis, porque este señor parte de una postura de divo de la literatura totalmente inmerecida, pues ni la calidad, ni el estilo, ni la creatividad, ni la novedad, caracterizan sus propuestas. Sólo una fama adquirida no sé cómo le lleva a publicar una primera edición de un millón de ejemplares, que llenará las librerías con un tocho infumable, que apartará a muchos de la lectura durante un buen tiempo.
En definitiva, no leáis este libro, no se lo recomendéis a nadie, no lo regaléis. Sólo en el caso de querer que algún enemigo pase un verano tedioso, cargando por esas playas o piscinas un mamotreto de casi 700 páginas, atreveos a ofrecerlo con una sonrisa pérfida y maligna en vuestros labios.
Dexter es un personaje peculiar. Forense experto en sangre de la policía de Miami en su faceta de "buena persona", asesino en serie de monstruos u otros asesinos en sus ratos de ocio. Es, ciertamente, un personaje fascinante, por lo paradójico y lo complejo. Nacido de la mente del escritor norteamericano Jeff Lindsay, se ha convertido en personaje de televisión en la serie que lleva su nombre: Dexter. Yo he conocido a Dexter a través de la serie, de una factura impecable y con unos diálogos y monólogos mordaces y muy agudos. La genialidad que destila la serie desde el inicio, con unas imágenes impactantes, naturalistas y muy carnales, pasando por una trama inteligente, que te mantiene en vilo cada uno de los 12 capítulos de las dos temporadas que hasta ahora se han podido ver en Fox, me llevaron a leer los libros en los que se basa. Sin embargo, no pude adquirir el primero de ellos (El oscuro pasajero), ya que se encontraba agotado en dos de las mayores librerías de Madrid, Fnac de Callao y Casa del Libro, por lo que he comenzado por leer el segundo de los libros: Querido Dexter. En el fondo, comencé a leerlo con la sensación de que iba a vivir las mismas aventuras que el Dexter televisivo, pero mi sorpresa ha sido mayúscula al encontrarme un Dexter más oscuro, más cínico y con un sentido del humor aún más ácido y negro. Pero además, la trama es completamente distinta, con lo que uno siente la sensación de que amplía más su conocimiento y disfrute de este terrorífico y a la par atractivo personaje. La novela nada tiene que ver con la serie, salvo en la figura central, este Hannibal Lecter más campechano y justiciero, que sigue cultivando las aficiones de su Oscuro Pasajero.





